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Los votantes colombianos hemos estado muy acostumbrados a que cada elección presidencial se decida por la posición que asumen los candidatos frente a nuestro largo conflicto armado. ¿Está usted de acuerdo con que se negocie la paz? ¿Establecerá un proceso de paz con las guerrillas? Estas eran algunas de las preguntas determinantes en los debates presidenciales televisados en, al menos, dos o tres décadas atrás.
Y esto ha cambiado de forma importante. Aunque la paz y la guerra siguen siendo temas cruciales, ahora algunas de las preguntas que obligatoriamente deben sortear candidatos y candidatas son: ¿Volverá a permitir la exploración de petróleo y gas en Colombia? ¿Apoyaría proyectos de fracking? ¿Cómo va a proteger la Amazonía?
La razón es muy simple: el gobierno de Gustavo Petro ha puesto a todo el mundo a hablar de políticas climáticas y ambientales. Su gobierno ha sido protagonista en las Conferencias de las Partes (COP) de cambio climático, logró organizar la COP de biodiversidad en 2024, fue el primer país exportador de petróleo que firmó el Tratado de no Proliferación de Combustibles Fósiles, frenó la firma de contratos de exploración de hidrocarburos y está tratando de convertir toda su región amazónica en una reserva natural.
Por eso, hay candidatos cuya estrategia para desmarcarse de este Gobierno es la de apoyar abierta e irrestrictamente la explotación de todos las fuentes energéticas. Por ejemplo, Paloma Valencia, que es una de las candidatas representativas de la derecha en Colombia, ha expresado en varias ocasiones que su gobierno buscaría potenciar la generación eléctrica solar, eólica e hidroeléctrica, pero también apalancar todas las fuentes contaminantes, como el petróleo, el gas y el carbón.
Claudia López y Sergio Fajardo, dos figuras que se han querido posicionar en el centro político, han cambiado sus posturas de otras campañas frente a la posibilidad de que en Colombia se haga fracking para explotar petróleo y gas. López ha dicho que sin duda lo apoyaría y Fajardo dice que ahora lo está dudando cuando antes se negaba tajantemente.
Lo llamativo es que los dos candidatos que lideran las encuestas –Abelardo de la Espriella, un candidato de derecha radical cercano a las ideas de Javier Milei, e Iván Cepeda, la opción que más representa el continuismo del Gobierno y quien es cercano a la izquierda–, aún no hacen menciones directas y claras sobre sus políticas energéticas y ambientales. ¿Callar conviene más?
El próximo paso es esperar al mes de marzo cuando muchos movimientos y partidos elegirán de una vez por todas a sus candidaturas finales y sea electo el nuevo Congreso.
Mientras eso pasa, esta campaña electoral se mueve a toda máquina entre peleas internas, divisiones y señalamientos de lado y lado, de cara a las elecciones presidenciales que se realizarán el 31 de mayo de 2026.
Aquí seguiremos esperando a que las candidaturas se depuren y que, por fin, podamos conocer los planes de gobierno de cada opción para saber qué diablos quieren hacer a futuro con nuestro futuro. Les seguiré contando.
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