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En todo el mundo la esperanza de vida en las mujeres es mayor que en los varones. En Argentina, las mujeres viven en promedio 5 años más que los varones (80 años frente a 75). La razón por la cual la esperanza de vida es mayor en las mujeres que en los varones es que, en todas las edades, la tasa de mortalidad de las mujeres es menor que la de los varones. ¿Por qué pasa esto?
La brecha de género en la esperanza de vida comienza al nacer: los niños recién nacidos tienen tasas de mortalidad más altas que las niñas, ya que son más vulnerables a enfermedades y trastornos genéticos. Continúa en la juventud, cuando los jóvenes tienen una tasa de mortalidad más alta que las jóvenes, generalmente debido a la violencia y los accidentes. Y se mantiene en edades más avanzadas, debido a que los varones sufren más que las mujeres ciertas enfermedades crónicas, lo que se debe en parte a las mayores tasas de consumo de tabaco, alcohol y drogas.
Sin embargo, la brecha entre varones y mujeres es variable: cambia en función de las épocas y de los países. Por ejemplo, a principios del siglo XX en Argentina la brecha era de apenas un año: las mujeres vivían 41 años en promedio, mientras que los varones vivían 40. Para 1975, la brecha había aumentado a más de 7 años, cuando los varones vivían 64 años y las mujeres 71. Esa brecha se mantuvo hasta principios del siglo XXI, y desde entonces baja paulatinamente: hoy la brecha es de 5 años. Esto no es algo exclusivo de Argentina, sino que se viene dando en los países desarrollados. ¿A qué se debe esto?
Hasta 1970, la brecha fue en aumento porque los avances sanitarios y los cambios en hábitos no impactaron por igual en ambos sexos.
Podríamos pensarlo como una carrera de obstáculos: una vez superado el primero (la mortalidad infantil), los varones se topan con muchos más obstáculos que las mujeres en los distintos rangos de edad (violencia y accidentes en la juventud, enfermedades crónicas en la vejez). En la carrera de obstáculos las diferencias se venían acumulando siempre en contra de los varones. Sin embargo, la reducción de la brecha en las últimas décadas muestra que algunos de esos obstáculos (como el tabaquismo o los homicidios) fueron menguando y, ya que afectaban más a los varones que a las mujeres, los varones recuperaron terreno más rápidamente.
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