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Datos preliminares muestran una reducción en los alertas y la expectativa es que la deforestación en la Amazonía brasileña continúe bajando. El Sistema de Detección de Deforestación en Tiempo Real (Deter) registró alertas en 1.325 kilómetros cuadrados de bosque entre agosto de 2025 y enero de 2026, por debajo de los 2.050 kilómetros cuadrados registrados en el mismo período anterior.
A partir de imágenes satelitales, el Deter produce datos casi en tiempo real para apoyar las acciones de fiscalización. Sin embargo, la tasa consolidada de deforestación sólo se conocerá en octubre, cuando se publiquen los datos de otro sistema del INPE, el Prodes. Este fue creado para mapear las pérdidas anuales de vegetación nativa, utiliza imágenes satelitales de mayor resolución y genera datos más precisos.
La ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático, Marina Silva, afirmó en una conferencia de prensa que la expectativa del gobierno federal es alcanzar la tasa de deforestación más baja de la serie histórica en la Amazonía.
El gobierno federal destaca entre sus acciones una mayor fiscalización, la acción coordinada con la Policía Federal y el Incra (que actúa para evitar la ocupación ilegal de tierras), además del compromiso de los municipios y un mayor financiamiento para proyectos de restauración y pago por servicios ambientales.
Los datos también mostraron una caída en la degradación forestal (que es la pérdida de cobertura y calidad del bosque sin que haya tala rasa, como ocurre en el caso de incendios, por ejemplo). Esta tasa había generado preocupación el año pasado, cuando aumentó, pero esta vez la reducción fue del 93%.
El Deter también monitorea otros biomas: el Cerrado y el Pantanal. En el caso del primero, la noticia fue positiva: una caída del 6% en los alertas. En el Pantanal, en cambio, hubo un incremento del 45%.
Reducir la deforestación es crucial para que Brasil cumpla las metas de su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC), el compromiso que cada país asume para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. A pesar de cuatro años consecutivos de descenso en la deforestación, todavía se pierde mucho: el año pasado se derribaron 5.796 km² de bosque.
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