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Si hay algo que ha caracterizado al nuevo gobierno chileno de José Antonio Kast en su etapa de instalación, son las frases directas que resumen sus intenciones. “Menos permisos, más inversión” y “chao guías ambientales, chao ideología” son consignas que se han repetido en los últimos meses. Y es que para las nuevas autoridades, Chile enfrenta una regulación excesiva y es necesario derechamente “eliminar los permisos”.
Así lo explicitó el nuevo ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, conocido por su rol en casos de colusión de empresas. En un encuentro ante empresarios, Quiroz dijo que estas intenciones se traducirán, entre otras cosas, en una "liberalización del suelo" y en desregulaciones sectoriales.
Pero la política de desregulación que plantean Quiroz y Kast no es sorpresa, aunque sí ha mutado. Respecto de la crisis climática, por ejemplo, el negacionismo siempre lo ha acompañado.
En 2019, una minuta de Ideas Republicanas -un think tank asociado al partido del presidente electo- cuestionaba la ciencia disponible de la época y planteaba la supuesta existencia de "dos bandos" para determinar el origen del cambio climático. Ese mismo año, Fernando Barros, quien será el nuevo ministro de Defensa, cuestionaba al entonces gobierno de Sebastián Piñera y a los empresarios por el respaldo a la organización de la COP25.
En su programa presidencial de 2021 -elección que perdió contra Gabriel Boric-, Kast condicionaba la adopción de medidas de mitigación o el cierre de termoeléctricas a que "se valide fehacientemente la postura climática dominante", afirmando incluso la existencia de “carbón de alta calidad”.
Si bien para la campaña 2025 Kast eliminó todas esas referencias y centró toda su atención en temas de seguridad y crecimiento económico, el negacionismo no abandonó a su círculo cercano. Patricio Dussaillant, director de Ideas Republicanas, relativizó el consenso científico cuando se le preguntó: "El tema es qué entiendes por cambio climático... cambio climático vivimos siempre".
Ya como presidente electo, Kast visitó una cumbre de ultraderechas para emprender contra los “ismos”: feminismo, animalismo, ambientalismo, indigenismo.
La urgencia por desregular de la nueva administración choca frontalmente con los últimos esfuerzos del gobierno saliente. Según una reciente investigación de Mongabay, la administración de Gabriel Boric corre contra el tiempo para blindar 510 mil hectáreas de salares y lagunas altoandinas como parte de su Estrategia Nacional del Litio.
A fines de enero de 2026, el oficialismo logró oficializar la protección de 10 de estos ecosistemas en la región de Atacama. Sin embargo, los 16 restantes —concentrados mayoritariamente en Antofagasta— siguen en etapa de consultas y corren el riesgo de quedar en el limbo. El reportaje advierte que el futuro gobierno podría frenar estas declaratorias para priorizar la inversión minera en una zona clave para la extracción global de litio.
Las señales del nuevo gobierno apuntan en esa dirección. Para liderar la cartera de Medio Ambiente, Kast designó a Francisca Toledo, ingeniera y especialista en tramitación ambiental vinculada al think tank Libertad y Desarrollo. Ante este escenario, el riesgo es que la nueva administración no solo paralice las áreas pendientes, sino que modifique las categorías de los salares ya protegidos para hacerlos compatibles con la explotación minera.
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