|
En el sur de Chile, la Región del Biobío está marcada por el extractivismo forestal y pesquero. Hoy la promesa de la minería “verde” amenaza el territorio y las comunidades de la ciudad de Penco: se trata del proyecto minero de tierras raras de la empresa canadiense Aclara. Esta iniciativa contempla una inversión de 130 millones de dólares para la construcción y operación de una faena minera, además de una planta de procesamiento. Estiman poder procesar con ello 3.100 toneladas al año de concentrado húmedo de tierras raras.
Camila Arriagada (37) es una activista medioambiental y defensora de la tierra que lleva años levantando la voz en contra de este proyecto. Ella ha alertado por los daños irreversibles que tendría para los ecosistemas, recursos hídricos y calidad de vida de los pobladores. En concreto, una de sus preocupaciones es la contaminación por polución de las grandes excavaciones, que afectará directamente a las personas y a la cuenca del río Penco.
Fue en 2025 cuando la empresa Aclara presentó un recurso de protección en contra de Camila, a quien apuntaba como administradora de las cuentas de Instagram y Facebook de la organización Keule Resiste. A través de ella exigían borrar todo el contenido publicado en descrédito de Aclara y de las personas individualizadas “injustamente aludidas”. Pero tras cuatro meses de intensa batalla judicial, finalmente la Corte Suprema rechazó el recurso.
Las tierras raras tienen un alto valor económico y también estratégico. Son un conjunto de 17 elementos químicos tipificados dentro de los llamados minerales críticos para la transición energética y la descarbonización de las economías. Por eso, en este artículo Camila explica que no está en contra del progreso, sino que debe hacerse en base a una planificación que considere instrumentos de planificación territorial justa.
¿Qué modelo de desarrollo estamos dispuestos a aceptar en nombre de la transición energética?
|