Por Ash
No sé si muchxs de ustedes lo saben, pero he vivido con dislexia desde que tengo memoria. Lo más difícil fue en la secundaria y prepa, porque muchas veces sentía que no tenía la capacidad para hacer las tareas más básicas que me pedían. Aunque las letras siempre me han encantado, mientras crecía, pensé que como mi ortografía y redacción no eran perfectas, mis escritos no merecían ser leídos.
Hoy en día, todavía hay cosas que necesito que me revisen porque simplemente no logro aprenderme las reglas ortográficas jajaja (Gracias Leticia por siempre ser mi editora de cabecera). Sin embargo, mi dislexia también me ha enseñado a comunicarme de formas distintas y a confiar en que, aunque las palabras no siempre sean "perfectas", el mensaje siempre llega. Como me decía mi maestra: "Mientras te entiendan".
Una de las cosas que he hecho para concientizar a las personas con las que trabajo todos los días sobre esta condición es poner en la firma de mi mail una pequeña leyenda que se ve así:
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