Si por un momento imaginamos que Maria Nicolau no existe como autora sino como personaje de novela y leyéramos ¡Quemo! como una ficción, podríamos nuestra mano en el fogón para asegurar que estamos ante una de los más afilados y afinados ejemplos de literatura proletaria que hemos leído en bastante tiempo, de aquí y de allá.
Podríamos sospechar incluso que hay una escritora muy parecida a la Maria Nicolau personaje tejiendo una autoficción sobre cómo se ve la vida desde las galeras de ese trasatlántico llamado Gastronomía Española, y estamos seguros de que sería una de las autoficciones más audaces y despojadas de conmiseración personal y generacional (milenial), y mejor escritas de esta temporada y de alguna más.
Pero afortunadamente Maria Nicolau existe, ha pasado veinte años cocinando y después de publicar un libro sobre cocinar (verbo, transitivo) –Cocina o barbarie– ha escrito esta autobiografía que tanto podría colocarse en la sección de gastronomía como en cualquiera, eso sí, bien visible porque es magnífica.
Hay un momento del libro en el que cuenta cómo tras haber acumulado una gran experiencia como cocinera y pastelera acaba trabajando la apertura de un restaurante de un famoso e icónico hotel barcelonés, gestionado por grandes nombres de la gastronomía de vanguardia.
“Los horarios ya los iríamos viendo sobre la marcha, me dijeron. El sueldo… el sueldo era lo de menos. De eso no se hablaba. Trabajar en un sitio de esta categoría era como hacer un máster cobrando: un gran privilegio. Aún así, me dieron una cifra, y si bien la equivalencia concreta del privilegio en euros no sería suficiente para cubrir gastos y ahorrar para comprar una moto, quizá, haciendo algún trabajillo extra los días de descanso, llegaría para pagar una clase de autoescuela a la semana. No había que descartarlo, de entrada. Más adelante sí que hubo que descartarlo de todo”.
Aquello acaba mal, en la calle, un día de Reyes tras quedar con su familia en un bar para darse los regalos, porque tiempo, tiempo tampoco se tenía, con setenta horas a la semana de trabajo. A la calle después de diseñar una carta y dejar todo encarrilado. “De parte de la administración pública, al restaurante venía todo el mundo menos los inspectores de trabajo”, escribe, una frase como para tatuársela. “Si bien aquello no pasaba en todas partes, sí que pasa, y aún se da en muchos restaurantes. No era una disfunción, sino un modelo de negocio”, explica.
El estilo de Nicolau es vibrante, preciso y transparente: cuenta lo que ha vivido y extrae conclusiones que de puro obvias nadie parece querer ver. El círculo vicioso de un modelo de prestigio, el del restaurante con estrellas, un pilar de la Marca España: una picadora de jóvenes explotados que cuando no siguen el ritmo son tachados de vagos, poco ambiciosos o directamente incompetentes. Un ruido de pasarelas, agencias y medios de comunicación pasando todos esos detalles por alto, atentos a la foto del chef triunfador rematando el plato con un brote sujeto por unas pinzas de cirujano. “Yo digo que no le corresponde al gato explicar a los ratones qué es lo que les conviene, sino que quizá de lo que ha llegado la hora es de hacer algo tan sencillo y poco vistoso como respetar y cumplir la legalidad vigente”.
En su faceta más guerrera, ¡Quemo! nos ha recordado a la mirada detallista y perpleja de Barbara Ehrenreich en Por cuatro duros, aquel reportaje en el que la norteamericana contó la experiencia de trabajar temporalmente –aunque con la espalda bien cubierta– como camarera de hotel. Pero esta autobiografía es mucho más: una exaltación de la cocina sencilla y casera, un deseo de aprender a hacer las cosas bien de gente anónima que son maestros en lo suyo, la idea de que el trabajo –cualquier trabajo– no debería abarcar la vida entera, que la ambición no tiene nada que ver con la fama ni con el dinero, que se puede existir y disfrutar en la periferia, lejos de los focos y de los grandes centros simbólicos. Y que todo se puede contar con humor, con humor todo funciona mejor.
Y encima, te llevas algunas recetas valiosas. No sé qué mas se puede pedir. Libro de la semana, lo tienes aquí.
Lo que pasa en Corsarias
Llevamos una semana intensa con un calor de finales de junio pero sólo estamos empezando mayo y esto no para. Esta tarde recibimos a Jorge García y Gustavo Rico, autores de ¡Muera la inteligencia, un cómic que propone un afilado retrato sobre Millán-Astray y su generación de militares golpistas. Les acompaña Tomás Hijo.
Mañana, sesión doble. Infantil por la mañana, a las 12h, con un taller filosófico dirigido por Ellen Duthie, fundadora de la magnífica editorial Wonder Ponder. Alrededor del libro Así es la muerte –que recoge un centenar de preguntas formuladas por niños acerca del tema–, Ellen plantea un espacio para el pensamiento y el juego. Edad recomendada: en torno a los siete años y de ahí para arriba. Quedan algunas plazas, inscríbete en letrascorsarias@gmail.com o en el 923 216 704.
Por la tarde, 19h, nos visita por primera vez Juan Pablo Villalobos, un autor al que llevamos una década larga leyendo, autor de novelas como No voy a pedirle a nadie que me crea (Premio Herralde 2016), La invasión del pueblo del espíritu o Peluquería y letras. Su libro más reciente es El pasado anda atrás de nosotros, una novela sobre el regreso, y sobre él conversa aquí con Paqui Noguerol. La velada promete mucho.
Y el martes, después del aperitivo de ayer con Javier y Álex, nos metemos de lleno en el Congreso de Novela y Cine Negro de la Universidad de Salamanca. Claudia Piñeiro presenta un libro recién salido del horno, Escribir en silencio, una recopilación de textos auto-biblio-gráficos de la reina de la novela criminal latinoamericana. Paqui Noguerol hace de maestra de ceremonias.
El miércoles, Alicia Giménez Barlett cierra el ciclo que empezó en la primera edición del congreso, cuyo cartel encabezó. La mujer fugitivasupone el regreso del dúo Delicado-Garzón, esa pareja de investigadores tan asombrosa. Conversa con Antonio Marcos.
El jueves, cómic con aroma a cine negro clásico pero con gatos, Juan Díaz Canales nos trae los nuevos episodios de Black sad, la serie creada junto a Juanjo Guarnido que ya es un gran clásico de la viñeta española. Se las ve con la pareja comiquera corsaria, César Muñoz y Seve Acosta.
El próximo fin de semana: el viernes Rubén Lardín, otra sesión muy esperada, con su nuevo libro, Las ocasiones. Y el sábado, Marcos Jiménez y Jaime Romero presentan el ensayo El totalitarismo en las artes. Pronto te damos más detalles.
Más lecturas
La sección de recortes pasa ya de la decena, a saber hasta dónde llegará. Esta semana empezamos recordando la figura del arquitecto Antonio Fernández Alba, al que consideramos uno de los intelectuales salmantinos más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Aunque desarrolló su carrera en Madrid, su vinculación con la ciudad seguirá presente en el buen número de edificios que planificó.
Ganador en dos ocasiones del Premio Nacional de Arquitectura, dejó una gran obra teórica sobre los planteamientos urbanísticos, éticos y estéticos de su disciplina, y ejerció una crítica permanente sobre ese espacio abstracto donde habitamos y que se vuelve concreto y se convierte en morada cuando recibe el nombre de ciudad. Entre el río y el muro, lo titulamos. Comparte espacio escrito con Bernard Pivot, que también nos dejó esta semana, Cristina Rivera Garza, Paul Schrader, Eric Cantona o Francesc Català-Roca.
También nos extendimos bastante sobre un cómic que tiene mucho de fascinante y que podría servir para trazar un camino entre los tebeos de Bruguera y El Víbora y proyectarse hasta el presente. El designio de Javier Pérez Andújar y Laura Pérez Vernetti es una obra con aliento místico, descacharrante en lo literal, explosiva gráficamente y recogida del fondo de la marmita del juego entre lo fantástico y lo real.
Consideramos que Pérez Andújar tiene la cuenta a cero con el tebeo: ha devuelto en forma de palabras lo mucho de lo que la viñetas le han dado como autor y ser pensante. Ahora, tal vez sea su designio dedicarse a escribir cómic. Este, desde luego, es fantástico. Si no eres líquido, te liquidan, titulamos, siguiendo el parlamento de uno de sus personajes, y en ese recortatorio también aparecen Vila-Matas, el síndrome de los primeros libros, Auster y hasta Dražen Petrović.
En fin, cositas para leer.
También tenemos novedades, nos quedan más o menos dos semanas de juerga. Vente a echar un vistazo porque esto ahora mismo es un vergel. Sólo hoy mismo ha llegado lo nuevo de Annie Ernaux, una novela de la diosa A.M. Homes (¡cielos!), una versión extendida de Tema libre, de Alejandro Zambra, el más reciente ensayo de Remedios Zafra, inéditos de Manuel Arroyo-Stephens, la autora china Can Xue, una del Oeste de Larry McMurtry (el de Paloma solitaria), un Sajalín de los buenos (y cuál no) que es como Bunker pero a ritmo de Trainspotting. Etcétera, etcétera, etcétera. Y, ahí, agazapada, una nueva entrega del Frank Bascome de Richard Ford. ¡Pero esto qué es!
Si quieres echar un vistazo online, las vamos subiendo de a poquito.
Novedades adultos.
Novedades infantil y juvenil.
Te enviamos un abrazo hasta la próxima semana.
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